La polenta es conocida en todo el mundo como acompañamiento de platos contundentes, y en Paraguay no es la excepción. Se prepara con harina de maíz cocida en agua con sal, y se corona con una salsa de carne molida, tomate, cebolla y ajo bien cocida a fuego lento.
El tip para que no se apelmace: revolvé la harina de maíz constantemente mientras se cocina en el agua, y agregala de a poco (nunca toda junta) para evitar que se formen grumos.
Variaciones: podés sumarle manteca y queso rallado a la polenta apenas está lista, para una versión más cremosa, al estilo "polenta gratinada".
Cómo servirla: bien caliente, con la salsa de carne bien caliente encima y un toque extra de queso rallado — perfecta para una noche fría de invierno.
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Para la salsa, poner el aceite en una cacerola y luego los ajos finamente picados con la cebolla y los tomates. Dejar cocinar por un momento.
Una vez lista la salsa, agregar la carne molida y dejar cocinar un momento, sin dejar de revolver de vez en cuando.
Agregar la sal, pimienta y las hojas de laurel y mezclarlas bien. Luego de integrarlas bien a la salsa, agregamos la conserva de tomate disuelta en agua.
Tapar la cacerola y dejar cocinar durante unos 15 minutos. Se le puede agregar un poco de agua si fuese necesario.
Para la polenta poner el agua salada a hervir. Una vez que hierva, echar en forma de lluvia la harina de maíz sin dejar de revolver continuamente los primeros minutos.
Dejarla cocinar a fuego lento por 40 minutos y revolverla de vez en cuando para evitar grumos.
Una vez ya cocida la polenta y aún caliente, echarle las 2 cucharadas de manteca. Mezclarla bien y volcar en un molde previamente mojado y dejarla ahí hasta que quede bien firme.
Luego de que la polenta este firme y lista, verter encima de la misma la salsa preparada anteriormente.
Una vez lista, agregar el queso rallado por encima.
Y ya tenemos una polenta con salsa de carne lista para disfrutar!