Existen muchísimas versiones de tarta de queso alrededor del mundo, dulces y saladas. Esta es la versión paraguaya: una masa casera rellena con una mezcla de tres quesos —queso fundido, queso rallado y queso mantecoso— combinados con huevo, leche y un toque de pimienta.
El tip para una masa perfecta: trabajá la manteca fría con la harina rápido, con las puntas de los dedos, para que no se caliente — eso es lo que da esa textura quebradiza típica de una buena tarta.
Variaciones: podés combinar los quesos que tengas a mano; cuanto más variedad de quesos uses, más profundidad de sabor le vas a dar al relleno.
Cómo servirla: como entrada de un almuerzo o cena, tibia recién horneada, sola o acompañada de una ensalada fresca que corte con la cremosidad del relleno.
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En una mesada o recipiente, cernir la harina, la maizena, el polvo de hornear y la sal y formar una corona con las mismas.
En el centro de la corona formada anteriormente, colocar los 120 grs. de manteca y el huevo, unir la masa y luego agregar de a poco el 1/4 de leche, trabajarla hasta dejarla suave.
Dejar descansar la masa unos minutos, aproximadamente unos 15 a 30 minutos.
Luego de que haya descansado la masa, estirarla de a poco ayudándose con un poco de harina sobre la mesada si fuese necesario. Una vez lista, enmantecar la fuente o tartera de tamaño mediano y forrarla con la masa lista.
Para el relleno, en un recipiente batir los 4 huevos y agregarle los 1 1/2 de leche, batiendo siempre con un batidor de alambre y agregarle la sal y la pimienta a gusto.
Luego, rallamos y agregamos los quesos en el recipiente que contiene la mezcla de huevos con leche y mezclarlos hasta juntarlos bien.
Una vez preparado todo el relleno, lo vertemos sobre la masa ya lista en la tartera. Llevamos al horno a 180° por 30 minutos o hasta que notemos que la masa se encuentra doradita.
Una vez lista con la masa dorada, esperamos unos 10 minutos aproximadamente y la servimos tibia.
Y luego, a disfrutar!